domingo, 19 de noviembre de 2017

Lista de poetas favoritos

Ahí va mi lista de poetas favoritos. La acabo de hacer rápidamente, así que seguro que se queda fuera alguno que debía estar.

1.- Rainer M. Rilke.
2.- Pablo Neruda.
3.- José Hierro.
4.- Antonio Machado.
5.- Juan Ramón Jiménez.
6.- Bertolt Bretch.
7.- Jaime Gil de Biedma.
8.- Gustavo Adolfo Bécquer.
9.- Pedro Salinas
10.- Francisco de Quevedo.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Recital de poetisas

El pasado lunes 6 de noviembre el taller de poesía del IES Al Andalus organizó un recital dedicado exclusivamente a poetisas. Se leyeron poemas de, entre otras, Gloria Fuertes, Rosalía de Castro, Safo, Sulpicia o Gata Cattana.





miércoles, 26 de abril de 2017

La tristeza es un día gris,
la playa gris, el cielo gris,
el mar gris.
Nubes que anuncian tormenta.
Las rocas, un adagio,
violines, la lluvia,
papeles...
el amor.
Ella es, cómo decirlo,
un sauce (y no se qué animal).
Yo me acerqué a su sombra y
¡ay! dolor y dolor...

Juanjo Conseglieri

Sensación

En las tardes azules de verano, iré por los senderos,
picado por el trigo, hollaré la hierba menuda:
soñador, sentiré el frescor en mis pies,
dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.

No hablaré, no pensaré en nada:
pero el amor infinito me subirá al alma,
me iré lejos, muy lejos, como un bohemio,
por la Naturaleza feliz como una mujer.

Arthur Rimbaud

martes, 25 de abril de 2017

15 (20 poemas de amor y una canción desesperada))

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

20 (20 poemas de amor y una canción desesperada)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Tengo miedo

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.